Hoy me ocurrió algo muy agradable a la hora de la comida. Cuando llegué a casa para comer con Nico, mi esposo, me encontré con la sorpresa de que también estaba sentada en la mesa Ana, una de mis mejores amigas –y de sus mejores amigas también. Nos conocimos cuando aún éramos adolescentes y hemos compartido a partir de ese momento diferentes momentos de nuestra vida. Hay que tener en cuenta que alrededor de 20 años habrán pasado y eso es mucho más de la mitad de lo que llevamos de bautizados y nacidos.

Es tan agradable poder encontrar en las personas a las que mas queremos una parte bonita de nosotros mismos. Cuando el cariño es verdadero la sensación de alegría y de tranquilidad prevalece, es como estar en casa. Comer con Ana y verme a través de ella hizo que recordara lo feliz que he sido a su lado, lo afortunada que fui al encontrármela en los salones de clase y lo segura que estoy de querer estar a su lado y cuidar de ella. Se hizo muy buena amiga de mi esposo y eso es un regalo invaluable.

Ya sé que no es muy serio decir que con los objetos también se rememora el hogar y no por eso no deja de ser verdad, y aquí estoy yo para poner en claro porqué el diseño y de la decoración de nuestros ambientes es un tema fundamental para poder vivir mejor. Un objeto que me hace sentir cerca de mi casa por su uso y su historia es la silla mecedora Baha Rocking Chair diseñada en 1948 por Charles y Ray Eames. Mi padre siempre tuvo una que tenía antes mi abuelo es su despacho. Tiene el asiento de fibra de vidrio, la estructura es de acero y los dos balancines son de madera. Mayor información en la página Web http://www.eamesgallery.com