Es cierto que tenemos vidas complejas, llenas de ocupaciones y poco tiempo para dedicar a hacer cosas que se salgan de lo común. Puede ser que nuestro trabajo esté muy lejos de la creatividad pero estaría bien poder dedicarle un tiempo a algún divertimento instrospectivo.

Tenemos aficiones a muchas cosas pero no las consideramos hobbies porque no las realizamos continuamente ni con disciplina y, la verdad, los hobbies son exactamente una actividad que hacemos por puro gusto, sin obligaciones de por medio. Así que ánimo. Podemos decidirnos por cualquiera de los muchos que existen, tener cuantos queramos y a través de ellos, desarrollar capacidades en temas que nos interesan pero que no estudiamos. Seremos jardineros, cocineros, coleccionistas de estampillas, shushinómanos o tejedores de crochet.

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Para provocarnos una especial motivación a decidirnos por practicar crochet y convertirnos en el expendedor de suéteres, bufandas, guantes, carpetas de mesa, manteles y hasta carteritas, existe la sicha CROCHET, que es un homenaje al tejido y nos pone en el ambiente perfecto para aprenderlo.

Al estar hecha a mano, con materiales ecológicos, de alta resistencia y haber sido extra protegida para asegurar una larga vida, es perfecta para utilizar a la hora de la práctica y a la del descanso. Es una silla cómoda, suave y relajante que combina una técnica manual tradicional con un material de última tecnología.

Esta pieza de diseño contemporáneo se puede apreciar en la página web http://www.benwilsondesign.co.uk/