Antes de tener hijos pensaba que no los tendría por muchas razones que ya no vale la pena enumerar porque resultan un poco ridículas. Solo sigo pensando en una de ellas continuamente y empiezo a entender que es una de esas preocupaciones con las que hay que aprender a vivir porque nunca se va. Es imposible detener el paso del tiempo, controlar todos los sucesos y lugares en los que nuestros hijos se mueven y desarrollan su vida. La clave es la confianza, en que son capaces de cuidarse solos y en que la educación que les hemos dado está bien cimentada.

No quisiera ni pensar en todos los peligros que corren mi dos nenes en el colegio, en la escuela de natación, en clase de pintura, cuando salen de excursión con sus compañeros del colegio, cuando toman la ducha, cuando bajan las escaleras… y todo eso pasa sin que yo esté presente. En serio no quisiera imaginármelo pero mi inexperiencia y la sobreprotección que tengo sobre mis pobres bebés me obliga. Yo intento no hacerlo y en todo caso tomo medidas para reducir el riesgo.

Cuando eran muy pequeños usaba una caja para juguetes que gracias a sus visagras impedía que los chicos accedieran a las piezas sin ayuda de un adulto. Uno de mis mayores temores era que alguno de los dos se atragantara con una ficha de rompecabezas o con la cabeza de una muñeca. La Child Safe Toy Box que hace parte de la colección Captain’s Bedroom Furniture Pink and Creme está decorada con mariposas y flores, perfecta para las nenas y para lo niños sensibles. Mayor información en la página Web http://www.greatcustomfurniture.com