Crear espacios de características sensoriales es una tarea que parecería destinado para unos pocos creativos, por lo cierto es que desarrollarlas es posible si comprendemos los conceptos que predisponen dicha decoración.
Por ello destacaremos la presencia de las fuentes en el exterior y su conformación estética como elemento sensorial que predispone a l desarrollo de los sentidos en un ambiente que por su carácter creacional parecería ser su único objetivo.
La tarea de nuestro jardinero lo convierte en decorador ya que no solo deberá velar por el desarrollo de las especies sino por la combinación de colores y aromas que estas generan en el jardín, idealizando que zonas pertenecerán al recorrido lógico del mismo, y cuales se desarrollaran bajo la forma de estancia permanente.
El aroma, los colores, y la combinación de estos son características esencialmente sensoriales, las cuales predisponen a la utilización de los sentidos para disfrutar del espacio, pero dejando de lado la tarea o labor del jardinero, encontramos accesorios similares aquellos que implementamos en el interior que desarrollan las pautas del espacio, entre ellos el mobiliario, y los ornamentos decorativos, tales como macetas, estatuas, y fuentes siendo estas de una importante capacidad.
La capacidad de las fuentes en el jardín tiene varios puntos fuertes, en primer lugar su carácter netamente sensorial, llevándonos el sonido del agua en movimiento y la belleza innegable de este liquido dueño y señor de la vida en el planeta, además la atracción a especies deseables en el paisaje como el colibrí, sumado a su carácter estético orientado a la vanguardia o la decoración étnica muy popular en los espacios verdes.
Artcromo reconoce estas características y nos plantea una hermosa fuente para el jardín, realizada completamente en fibra de vidrio con una finesa notable y portadora de una singular belleza, la cual imita a la perfección la belleza de la piedra, se trata de una cabeza de buda, un objeto religioso y étnico sumamente asociado con la paz interior y la relajación.
David Harber es un brillante creador que apuesta principalmente a la vanguardia, y ello queda de manifiesto en su línea de fuentes para exterior “Chalice”, una fuente ideal para adornar y decorar pequeños espacios destacando la belleza pura y vital de los elementos metálicos, el agua en su interior desarrolla movimientos elípticos desbordando la fuente y entregando un ilusión notable para el desarrollo sensorial del espacio.
Dentro de la decoración de carácter étnico se destaca n las fuentes japonesas, fuentes de jardín de dimensiones respetables que disponen de un amplio descanso convirtiéndose al mismo tiempo en cascada y reposo, ideales para desarrollar especies acuáticas de una gran belleza como el loto, mientras que el movimiento que genera la cascada predispone los sentidos y filtra el agua para mantenerla en condiciones ideales para la vida.