Todo evoluciona, la sociedad, las personas… ¡y los jardines! Si no sabías de qué forma decorar la fachada de tu casa para hacer juego con el jardín y sus pequeños “enanitos” ¿no pensaste en subir el jardín a la fachada?

Paseando por la calle vemos cómo algunos balcones se alzan majestuosos llenos de plantas inspiradoras que nos hacen perdernos, por unos segundos, en un océano verde lejos de ese mar de gente dónde el vaivén de sus cuerpos solo retorna al recuerdo del agobio y la rutina del día a día.

En las ciudades, en nuestro entorno urbano donde cada vez es más difícil perderse en la frondosidad de un bonito parque, donde hemos perdido el contacto con la naturaleza y nuestros ritmos acelerados no sucumben más que al frenesí del estrés, la incorporación de las fachadas vegetales puede llegar a convertirse en una necesidad.

Poco a poco el “verde” cada vez cobra más relevancia en la construcción, formando parte de la misma y no solo esto; las plantas ya forman parte integral de la construcción. De esta forma cada vez se hace más recurrente la integración de las plantas en un edificio.

La Biomimésis es la ciencia que se encarga de estudiar y analizar ciertos problemas humanos para intentar darles una solución procedente de la naturaleza, es decir, basándose en principios naturales, biológicos, biomateriales…

Aunque multitud de científicos se dedican al análisis de esta ciencia, el concepto de Biomimésis fue impulsado por Jorge Riechmman.

La naturaleza ha estado ahí desde mucho antes de los albores de la civilización; nos ha ofrecido alimento, refugio y materias primas y ahora… ¿por qué no? podemos obsequiarle con un pequeño homenaje, “casitas vegetales

Estas fachadas vegetales, también denominadas jardines verticales además son un enorme beneficio para la propia construcción donde se hallen integradas; es decir, la integración de plantas conlleva una serie de características positivas como es la regulación de la temperatura mejorando el microclima, protege frente a la humedad y, entre otras, amortiguan el ruido.

Como veis nuestro pequeño gran hogar puede convertirse en un espacio

vivo… ¿quién se apunta?