Los meses de esfuerzo de Miquel Barceló por fin se han visto recompensados. Casi dos años de trabajo, 35.000 kg de pintura y un equipo de 20 personas han dado como resultado la Cúpula de la que ya es la Sala del nuevo Consejo de los Derechos Humanos, en el Palacio de las Naciones Unidas (Ginebra).

Ayer la nueva sala fue inaugurada por su Majestad el rey Don Juan Carlos, el Presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y el secretario general de la ONU, Ban Ki Moon. El rey manifestó en su discurso la “indudable belleza creativa y fuerza expresiva” de la cúpula. Un mar revuelto creado con estalactitas o brotes de pintura que “saltan a los ojos del espectador”, en palabras del propio artista.

La inversión ha sido un 60 % de capital privado y el resto, 7,4 millones de euros, del Estado español. De ellos casi 5 millones corresponden al Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación. Es resto pertenece a comunidades autónomas. El coste total has sido de casi 20 millones de Euros, según informó la Fundación ONUART, encargada del proyecto.

La polémica vino cuando se supo que parte de la inversión se costeó con una partida del FAD (Fondo de Ayuda al Desarrollo), unos 500.000 €. El PP ha llegado a denunciar que el proyecto se ha pagado con ayuda que tenía que ir dirigida a comprar vacunas para los niños, algo que el Gobierno ha negado con rotundidad afirmando que no se ha desviado dinero de la lucha contra la pobreza para restaurar la sala. Para aclarar el asunto, la secretaria de Estado de Cooperación Internacional, Soraya Rodríguez, “más de la mitad de la ayuda de los FAD no es Ayuda Oficial al Desarrollo”, sólo aquello que así establece el Gobierno de acuerdo a las reglas de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

Vía: El País