Parece que la decoración se encuentra en un momento bastante popular gracias a programas de televisión que muestras casas extraordinarias, revistas que indagan los hogares de gente con criterio y webs que difunden tendencias con más adeptos a diario.

Pero lo mejor de todo esto es que siempre acabas encontrando algún ejemplo que te sorprende, ya que se sale de lo normal. Así es como llegamos a la casa de Maruyama, una casa japonesa hecha de madera diseñada por el estudio Atelier Sano.

Su estructura es algo parecida a la de un loft, espacios muy amplios, sin apenas muros. Su decoración es austera y los colores que predominan son el blanco, el gris y tono de la madera natural.

La mayor característica de esta casa es la gran cristalera que actúa como las cuatro paredes exteriores. Sin apenas espacios cubiertos, las cristaleras inundan de luz toda la casa, mostrando a su vez unas increíbles vistas de la ciudad dónde esta ubicada.


En casos anteriores en las que el espacio de la casa es amplio la cocina es pequeña, pero en esta casa no es así. La cocina ocupa la zona más importante en la planta superior, con dos paredes a su entera disposición y una isla central enorme.


Una de las paredes consiste en una estructura de almacenaje, que tiene su parte posterior descubierta, así la luz se cuela entre el menaje, batería y los pequeños electrodomésticos que hay en ellas. En la otra pared, se han colocado cuatro espejos para reflejar el exterior. Este efecto busca crear ventanas en el interior sin necesidad de tener unas.

En la parte inferior unos bancos de madera, también descubiertos, almacenan el resto de menaje. Frente a esta encontramos la isla en la que han instalado el fregadero y la vitrocerámica. Su colocación es tan sutil, que convierte en decorativo la placa de vitrocerámica y la campana extractora.

Un ambiente muy tranquilo y relajante, que muestra sin vergüenza la casa más transparente que haya visto.