Cada quién tiene sus manías y las amas de casa tenemos unas muy particulares. Yo adoro lavar los platos, me encanta la sensación del agua corriendo por mis manos, el jabón es suave y los platos cuando están limpios son tan brillantes. Por su puesto no uso guantes de caucho y obviamente que el detergente que pongo en mi platero es el que “es duro con la mugre suave con tus manos”. Aclaro que no me gusta lavar ollas y que los cubiertos son mis favoritos, los organizo por tipo y luego por juegos, los lavo con mucho cuidado, los pongo a secar y después los pongo en los cajones correspondientes.

Así como me gusta fregar detesto planchar la ropa. No uso camisas para no tener que calentarme la cara con el vapor de la odiosa maquinita que además de peligrosa es incómoda y arcaica. Mis niños tampoco usas ropa de planchar y mi esposo se las arregla muy bien por su propia cuenta a la hora de preparar sus atuendos de oficina; de hecho, a veces me plancha una falda monísima que solo me pongo cuando él y su espíritu quita arrugas me lo permiten. Es cierto que hay opciones para no tener que pasar tardes enteras acariciando la ropa con este cacharro caliente pero no son tan efectivas.

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Hay una plancha que me gusta, no sé si tanto como para pedirle a mi chico que no me alise la falda pero si lo suficiente como para tenerla en casa, por si algún día me veo obligada. Diseñada por Tatasuya Kobayashi, esta plancha tiene dos principales características que la hacen diferente: la primera es que usa tecnología lumínica LED que permite saber el nivel de la temperatura dependiendo la intensidad de la luz roja, y la segunda es el recubrimiento de silicona en el mango que la convierte en un confortable elemento para usar. Es liviana y muy bella, con un estilo futurista-retro que hasta a mí, acérrima enemiga de su familia, logra cautivar. Mayor información en la página Web www.yankodesign.com