El 16 de diciembre es uno de los días más especiales del fin de año. Recuerdo que cuando pequeña ese era el día definitivo en el que para mí empezaban las celebraciones navideñas. En la mañana me reunía con mis primos y hermanos, en casa de la abuela, y bajo el mando de algún adulto desocupado y hacendoso, creábamos lo que para nosotros era un verdadero universo imaginario. El nacimiento, que se localizaba en Belén, tenía tanto de nosotros y de nuestra fantasía como no lo permitían los cartones, el algodón, las figuritas y las maderas.

Las figuras, de la vírgen María, de José, del niño, los reyes magos, el buey, la vaca, los pastores, están grabadas en nuestra mente como íconos de bondad, de respeto, de tradición. Tener un bello pesebre, duradero y representativo es importante para toda la familia.

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Simple y a la vez emotivo, el pesebre NATIVITY, diseñado por TODD WEBER para la NAMBE, representa a María arrodillada al lado del niño, a José parado observándolo, y al pequeño descansando en una cuna rústica. Está fabricado en aleación metálica y pulido con arena, lo que le da esa bella apariencia, La familia sagrada está posicionada bajo una bella caverna fabricada en madera chapada, que mide 10 pulgadas por 8,5. Esta pieza se convierte fácilmente en un tesoro familiar y año tras año puede adquirir más significado y mayor valor para todos los amantes de la Navidad.

Mayor información en la página Web www.nambe.com