¿Cuántas veces hemos sentido que estamos solos y por este motivo nos hemos llenado de pena? Es probable que la respuesta sea un número alto que no podemos recordar con exactitud porque desde chicos hemos experimentado en repetidas ocasiones esa sensación; rodeados de mucha gente pero sin un verdadero interlocutor, sin nadie que nos comprenda, que nos acompañe, que nos escuche, que nos de consuelo. Aun hoy como adultos sentimos la soledad pero ya sabemos que su causa está en nuestra incapacidad de compartir.

Regularmente este sentimiento aparece cuando tenemos un bajón de ánimo, cuando nuestras relaciones sentimentales se tambalean y el futuro parece incierto. Los problemas en la oficina, la universidad o en el colegio, los apuros económicos y las dolencias en la salud nos hacen sentir vulnerables y sin compañía, aunque en realidad contemos siempre con nuestras familias y amigos. No estamos solos, una prueba de esto es que hasta la mujer del mercadillo, a la hora de saludarnos, nos pregunta cómo vamos y ahí tenemos otra posibilidad de acompañarnos: compartiendo.

Haciendo la compra se hacen muchos amigos, entre las abuelas, los niños, las señoras como yo, los esposos separados… Yo voy preparada con mi bolsa Zen Home Eco Shopping Bag, que además de bella me permite cargar con muchos productos gracias a su resistente material: está elaborada con tela cruda natural. Una manera de apoyar el cuidado del medio ambiente es no usar más bolsas plásticas. Mayor información en la página Web http://www.zenhomecleaning.com/