Hablando con Celia, mi amiga de la oficina, me enteré hoy de que su hija quiere irse a vivir con dos amigas al centro de la ciudad. Celia está preocupada por su hija pero sabe que tiene que respetar su decisión y yo no puedo más que alentarla diciéndole que ya se acostumbrará a tener un poco menos cerca de su hija. Tal vez debiera decirle a Celia que ya sabíamos que los hijos no son nuestros y que lo que va a pasar a ahora es que su hija se haga adulta. Una pena que le pase esto y será una pena también cuando me pase a mi.

La hija está feliz porque encontró con sus dos amigas un lugar estupendo; un piso antiguo, con cocina y baños remodelados, en el centro de la ciudad y a un precio que entre las tres se pueden permitir. Según lo que dice tendrán espacio de sobra para no incomodarse y no dejarán de ser amigas independientes. Tienen a favor también que la dueña de casa era la exactamente anterior habitante del piso y al parecer era muy cuidadosa.

Lo mejor será pensar en hacerle un regalo a la chica para que inicie la creación de su espacio. En estas ocasiones viene bien una lámpara de pie o de luz potente, porque ayuda a serenar los espacios grandes y vacíos, como el salón o alguna habitación. Seguramente estarán sin un mueble. Una lámpara de carácter casi escultórico como el modelo TWISTER del diseñador español Francisco Luján, llena con su presencia el salón vacio. Mayor información en la página Web http://www.lujan-sicilia.com