Las rayas son uno de los motivos clásicos en la pintura decorativa. En franjas alternadas, horizontales o verticales, en colores de alto contraste o con sutiles cambios de tonalidad, hay que saber cuándo debemos utilizarlas, pues de estar bien administradas son grandes aliadas para ampliar un espacio pequeño o dotar de una personalidad inequívoca a un ambiente.

Rayas en la pared y sillón negro

Si quieres que una pared se vea más alta, entonces usa rayas delgadas verticales, a ser posible en blanco y negro y de un máximo de diez centímetros por franja.

Si quieres que una habitación reducida se vea más ancha, entonces usa franjas horizontales, muy delgadas, y sólo administradas en la parte central de las paredes. Se verán más anchas, y el resultado, además, será alegre y dinámico.

Si quieres dar a la habitación de los pequeños un aire distintivo, entonces pinta rayas en colores pastel, de colores muy similares -amarillo y rojo, azul y verde-. El resultado será alegre sin ser chillón, y tendrás numerosas posibilidades para jugar con las teles y los complementos más luminosos y divertidos.

Habitación Rayas en la Pared

Si necesitas dar un aspecto algo más sobrio a la estancia, las rayas anchas, ya sean horizontales o verticales, en blanco y negro siempre dotarán a un salón de aire distinguido y a la par clásico sin ser anacrónico. Cualquier estilo es bienvenido sobre este fondo.

Para rellenar las rallas deberán ser delgadas y en colores vivos, sólo para llenar visualmente un espacio vacío, como alguna zona de paso, en donde no quieres mobiliario, pero tampoco un hueco.