Ya desde muy pequeña pensaba que el idioma de amor es el francés y aunque empecé en el kinder tomando clases de inglés nunca perdí de vista esa bellísima lengua que me trasportaba mentalmente a las calles de París, a la Riviera, a Costa Azul. Mientras fui haciéndome mayor me aficioné por Tintin y Axterix, y en la universidad tome especial gusto por los quesos rancios y la champagna. Ahora, cada vez que discuto con mi esposo, y yo tengo la razón, en señal de reconciliación recibo un regalo que invariablemente es un perfume francés.

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Me encanta Francia y su cultura, la gastronomía, la moda, el idioma, el clima, las calles parisinas con esa atmósfera bohemia y romántica. La primera vez que fui entendí porqué las personas que van una vez regresan y aprendí que quién se enamora en París se compra una moto.

La silla TOUR EIFFEL es perfecta para rememorar nuestro amor por la tierra del romance. Cada vez que entremos al salón tendremos la posibilidad de recordar de una forma clara y concisa a la Ciudad Luz, por medio de su principal atractivo turístico. La torre más famosa del mundo estará con nosotros por siempre, podremos escalarla y  en ella cada vez que queramos. Mayor información en la página Web http://www.acrila.com/