Anoche me reuní con mi grupo de amigas de toda la vida, hace tiempo que no lográbamos coincidir. Ana, una de mis más queridas, festejaba su cumpleaños número 34 y acordamos que todas estaríamos con ella. Primero nos encontramos en el centro de la ciudad y fuimos a comprarle un regalo, después la invitamos a cenar y, al final, entramos en un club al que hace mucho tiempo no visitábamos. Estuvo todo tan divertido que me encontraba esta mañana llegando a casa a las siete de la mañana.

No fue tan feliz regresar a la vida a las cinco de la tarde, con dolor intenso en la cabeza, en el cuello, en la espalda y con agrieras. Probablemente una mezcla de no comer lo suficiente y beber un poco de más ha causado que mi cuerpo se revele y se irrite. Ya no estamos para esto, decía una de las chicas al empezar la noche, pero todas la vimos con cara de antigua. Ahora quisiera haber aceptado la verdad que se nos dijo en la cara.

De cumpleaños le regalamos la silla ANNIE, ella se llama Ana, manufacturada por el estudio de diseño británico REESTORE. La sillas se han proyectado a partir de los carritos del supermercado que se encuentran en mal estado y ya no se usan más. Mayor información en la página Web http://www.reestore.com