Seguir las pautas marcadas en cuanto a estilos decorativos, en muchas ocasiones, puede resultar un tanto aburrido. Cualquier regla es susceptible de ser rota en cualquier momento y ello, si hablamos de decoración, puede dar muy buenos resultados.

Si no te caracterizas con ningún estilo decorativo en concreto, si no te sientes cómoda con ninguno y si no conoces ningún estilo que describa y refleje tu personalidad, te animamos a que lo inventes.
¡Mezcla, combina, experimenta, crea!
Olvida todo lo que has visto y busca plasmar tu propia personalidad en tu decoración. Ello te permitirá crear un hogar o un espacio a la medida de tus necesidades en el que te sentirás especialmente cómodo/a.

Un ejemplo de rebeldía es este:

rústico y romántico

Se han mezclado o fusionado dos estilos completamente diferentes y aparentemente nada compatibles. Por un lado se ha apostado por un mobiliario rústico y un tanto tosco y, como toque de delicadeza, se han añadido complementos de aire romántico y muy delicado protagonizado por estampados florales y alegres colores. El resultado, a la vista está, es espectacular, ha dado lugar a un espacio con mucha armonía, delicado y femenino sin caer en excesos y con un ‘toque’ rústico que lo convierte en un espacio cálido, agradable y acogedor.

Mezcla estilos, texturas, colores, estampados, fusiona, investiga, prueba, experimenta… Hasta encontrar tu propio estilo, hasta crear una decoración a tu medida. Sin miedos, ya ves que en ocasiones, arriesgar es la clave de un resultado exitoso.