La de hora que he pasado en el metro, en mi caso se trataba del metro de Madrid, pero seguro que a todos aquellos que vivan en ciudades con metro les sonará la historia. En los trayectos de dos  que hacía todos los días (una hora ida, otra hora vuelta) aprovechaba para escuchar música, leer un libro, repasar los apuntes de antes de un examen o leer un texto que debía haber leído hace semanas para clase. Mi bolso era todo un almacén de recursos anti-aburrimiento, porque una hora son 60 minutos de tedio en los que solo puedes mirar por la ventana si no llevas nada a mano o observar a la gente de alrededor. A veces puede ser un poco aburrido, creedme.

Y lo peor era cuando el metro iba demasiado lleno y el trayecto tenía que hacerse de pie al completo. Esperando con mirada desesperada que alguien se levantase en la siguiente parada y que ningún listillo/a se adelantase para quitarte el sitio. Era toda una ley de la jungla, el más fuerte e inteligente es el que gana. Por desgracia a veces mis reflejos eran demasiado lentos como para sobrevivir.

Si hubiese tenido esta silla entonces habría ido totalmente a juego con el entorno al mismo tiempo que habría estado cómoda. Se trata de Metro Stool,  una silla inspirada en las líneas de metro, que representa a las diferentes líneas en tres dimensiones y con colores diferentes, casi todos ellos comunes en todas las líneas de metro del mundo.

Esta formado por varillas de acero recubiertas con polvo de color, y puede servir tanto como mesita, como herramienta o como escultura que admirar, ni siquiera se si puede ser plegable (para mí que no) y si se podría transportar en el bolso para llevarla siempre encima por si acaso. Sus medidas son de 36 x 29 x 41 y tiene un precio de 132 libras (unos 158 euros).

Más información: Made in design

Vía: No puedo creer…