La luz natural es uno de los elementos más valiosos en cualquier hogar, aunque no siempre está presente. En muchas viviendas, especialmente en entornos urbanos, plantas bajas o casas entre medianeras, la escasez de iluminación natural es una situación frecuente. Desde mi estudio de interiorismo lo entendemos no como una limitación, sino como una ocasión perfecta para proyectar espacios con intención, confort y coherencia.
El trabajo comienza siempre por el color. Los tonos claros —como blancos matizados, beiges, arenas o grises suaves— contribuyen a reflejar la luz disponible y a ampliar visualmente los espacios. Esto no implica renunciar al carácter: para evitar ambientes neutros o monótonos, incorporamos contrastes delicados mediante texturas, molduras, maderas claras o acentos en colores más intensos, siempre con una mirada equilibrada.
En viviendas con poca luz natural, la iluminación artificial adquiere un papel protagonista. No se trata de colocar un único punto de luz, sino de diseñar un sistema completo y bien planificado. Combinamos una iluminación general funcional con luces focales para usos específicos y luz indirecta que aporte calidez y profundidad. Las tiras LED integradas en cornisas, estanterías o mobiliario a medida son especialmente eficaces para generar ambientes acogedores sin resultar invasivas.
La incorporación de domótica a los sistemas de iluminación supone, además, un gran avance. Ajustar la intensidad y la temperatura de la luz según el momento del día o el uso de cada espacio mejora notablemente el bienestar en casa. La creación de escenas, el control desde el móvil o la automatización de encendidos y apagados aportan comodidad, eficiencia energética y una vivienda mucho más adaptada a quien la habita.
Los materiales y acabados también juegan un papel fundamental. Superficies satinadas, lacados suaves, mármoles claros o cerámicas con un ligero brillo ayudan a distribuir mejor la luz. Los espejos, colocados estratégicamente, son un recurso muy eficaz para multiplicar visualmente la luminosidad, especialmente en pasillos, recibidores o estancias interiores sin ventanas.
En lo relativo al mobiliario y la distribución, apostamos por soluciones visualmente ligeras y prácticas. Muebles elevados, piezas con patas vistas y diseños a medida reducen la sensación de pesadez. Siempre que el espacio lo permite, optamos por distribuciones más abiertas, puertas acristaladas o separaciones ligeras que faciliten el paso de la luz entre estancias sin renunciar a la privacidad.
Los textiles y la decoración completan el conjunto. Cortinas ligeras, alfombras en tonos claros y una decoración medida, sin excesos, contribuyen a mantener la armonía y a potenciar la sensación de claridad. Menos piezas, bien seleccionadas, ayudan a que el espacio respire.
En nuestro estudio de interiorismo estamos convencidos de que una vivienda con poca luz natural puede convertirse en un hogar sofisticado, acogedor y equilibrado. Un diseño bien pensado no solo ilumina los espacios, también les da vida.
El Estudio de Interiorismo Laura Martínez cuenta con más de 15 años de experiencia en el diseño de espacios residenciales y comerciales. Su forma de trabajar combina creatividad, sensibilidad y funcionalidad para crear ambientes personalizados y cálidos, con una filosofía centrada en las personas y su manera de vivir. Ofrecen proyectos integrales y un acompañamiento personalizado para que sus clientes solo tengan que disfrutar del resultado final.



