Mientras buscamos y encontramos la inspiración en hogares de todo el mundo, siempre hay uno que nos llama la atención. Ya sea porque los elementos son más originales o porque te sorprende gratamente que esta casa este a unos kilómetros de la tuya, concretamente en Llavaneres, un pueblo a la afueras de Barcelona.


Su estilo es muy reconocible y muestra una casa amplia, elegante y con una decoración que hace fácil la tranquila vida del fin de semana con el ajetreo continuo del resto de la semana.


El espacio que ocupa el salón, lo comparte con un rincón en el que se encuentra el comedor. Donde han colocado una mesa hecha con madera muy vieja y llena de magulladuras, que lejos de afearla, la convierten en la pieza más interesante del salón y el comedor. La han combinado con unas sillas blancas y muy curvadas, que contrastan mucho con la madera.


La pared más oscura de la parte posterior, tiene una ventana en el centro que nos deja ver la cocina. La decoración que hemos visto en el salón y el comedor tienen continuidad en ella. Suelo de madera, techos y paredes blancas y unos armarios que se diferencian de la pared por la formas geométricas de las puertas.

Toda la parte inferior esta cubierta, mientras que la superior tiene unas alargadas estanterías en las que la vajilla aporta un toque de color muy suave, y además de ello también juega un papel importante en la decoración.


Una casa tan práctica no podía no tener una mesa pequeña en el interior de la cocina, para esos desayunos rápidos e improvisados de cada mañana, o para poder tener gente en la cocina acompañando al cocinero de las fiestas, que siempre se pierde las conversaciones del principio.

Blanco, gris y madera es la apuesta cromática de esta casa. Una apuesta segura para una casa realmente bonita.