Hoy hablaremos de camas. Qué lugar tan acogedor no? Sólo pensar en irme a la cama y descansar, mis músculos ya se relajan y mi mente se va preparando para el relax.

Pero, según Wikipedia, en la antigüedad no era un sitio tan acogedor como hoy en día. Las primeras camas eran de paja u otro material que se extendía sobre el suelo y se recogía por la mañana. Por suerte en algún momento a alguien se le ocurrió elevarla para evitar la suciedad y las enfermedades.

En muchas civilizaciones se las usaba como sitio para comer también.  Cuántas películas de romanos habré visto donde los nobles comían fruta extendidos sobre lechos y almohadones. Al parecer fueron los griegos los que empezaron a utilizar una especie de cabecero, el precursor de la almohada.

Las camas de los egipcios tenían las patas en forma de patas de animales y en la cabecera ponían la cabeza de éstos. Qué agradable! Un baldaquino ya se usaba en algunas civilizaciones antiguas para calentar el lugar de la cama y aislarla del resto de la habitación. En el siglo XV se empezaron a usar lujosos doseles solos o sobre columnillas.

Por el contrario, en lugares de mucho calor, se han encontrado camas árabes hechas de obra, con alicatado, buscando la frescura del material y resignando la blandura de un buen colchón.

Sin duda es un lugar donde ocurren momentos muy importantes de nuestras vidas, desde concebir un hijo hasta morir. Por lo tanto creo que es uno de los  muebles que merece mucha reflexión de nuestra parte cuando vayamos a elegirlo o a fabricarlo.