Cuando vives en un apartamento pequeño todo debe poder adaptarse y tomar otro uso cuando sea necesario. La comodidad y la funcionalidad deben ser nuestras premisas, por eso aunque tengamos un sofá cama, no hay que dormir en él, pero si que nuestra habitación no será grande y espaciosa.

Si después de pasarnos todo el día fuera trabajado, al llegar a casa todavía nos quedan cosas por hacer, es mejor que tengamos un espacio para poder trabajar con tranquilidad.

Por eso es tan útil esta mesa adaptable, porque te permite utilizarla para dos tareas a la vez. Así pues, cuando amanece y tus obligaciones te sacan de la cama, la mesa en la que trabajar debe ser cómoda y espaciosa, aunque estos atributos siempre coinciden con la mesa del salón.


Es así como han transformado esta mesa grande en el escritorio de la oficina. Con una luz inmejorable y, situada en mitad de la casa, se monta una pequeña oficina con todo lo necesario. La parte inferior de la mesa, con unos cajones adaptados para poder guardar la agenda, libretas y más cosas de uso diario, despeja la parte superior.


Así, cuando llega la hora de comer y hay que desmantelar la mesa, todo puede caber ordenadamente en los cajones inferiores, mientras que en la parte superior todo ha cambiado.

Este tipo de mesa es práctica y funcional cuando el que vive en el apartamento es una única persona o una pareja, ya que es fácil acordar con la persona que esta trabajado, que haga una pausa para comer. No estoy segura si durante una semana dura de trabajo, alguien ajeno o lejano a ti, este dispuesto a dejar de trabajar un segundo, llevándose el plato de comida frente al ordenador.

Pros y contras de esta simple mesa.