El espacio interior de las casas es el bien más preciado en decoración. El que marca y condiciona cómo plantear la distribución óptima de nuestras viviendas. Por eso las puertas correderas son una valiosa herramienta decorativa a la hora de minimizar barreras y dividir los espacios interiores a nuestro gusto. Te cuento 5 razones para apostar por ellas.

puertas correderas
Fuente: ArchiExpo

En cualquier proyecto de interiorismo donde el principal reto decorativo es el reducido espacio de la vivienda, las puertas correderas son una solución ganadora. Ahora bien, también podemos pensar en ellas en otras situaciones, como por ejemplo, ante la idea de disfrutar de espacios diáfanos o semi abiertos. O utilizarlas para potenciar la luz de nuestro apartamento, muy mono pero un tanto oscuro.

Puertas correderas: paredes invisibles que no ocupan

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Sin duda, la primera de las razones de peso para colocar puertas correderas en casa es que permiten ahorrar bastante espacio. Y como no siempre es fácil optimizar los metros de las habitaciones, la decisión de utilizarlas solo implicará ventajas. El problema más habitual suele ser que la estancia sea muy pequeña. Su presencia nos ayudará a optimizar el interior notablemente, ya que no lo invadirá, como ocurre con las puertas abatibles. En una palabra, ahorran mucho sitio gracias a su capacidad de ocultarse.

Hay numerosas zonas de la casa donde las puertas correderas pueden funcionar de maravilla. En recibidores diminutos, en pasillos estrechos que conducen a varias habitaciones, o en baños que dan a la entrada del dormitorio del que forman parte. Quedarán como paredes que se ocultan o no, sin entorpecer.

Soluciones de diseño: interiorismos muy cuidados

Fuente: Puertas Castalla

Aparte de su gran papel funcional, las puertas correderas empiezan a ser un elemento cada vez más relevante para potenciar el estilo de los espacios interiores. Sobre todo cuando hablamos de ambientes donde prima el gusto por el diseño. Otro motivo para apostar por ellas. En concreto, hay modelos de líneas muy depuradas que por sí mismos embellecen los interiores minimalistas notablemente: desde salones a baños y cocinas. Estéticamente son un plus decorativo, un toque de exclusividad gracias a su elegante imagen. Suelen ser modelos que no se ocultan, quedan por el exterior de la pared, con sus herrajes totalmente escondidos, y con unos acabados muy actuales, lacados y en tonos grises metalizados.

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A nivel práctico estas puertas correderas son muy estables y se desplazan fácilmente por sus sistemas de rodamiento en la parte superior e inferior. A mi me parecen un descubrimiento para los interiores de diseño.

Amplían, fusionan y dan profundidad visual

Fuente: Homeideasmag

Está claro que las puertas correderas son las favoritas de numerosos proyectos de interiorismo donde el reto principal es mejorar el espacio. Y muchas veces con objeto de lograr soluciones desde el punto de vista óptico. Estas puertas ayudan a fusionar, ampliar y alargar las estancias visualmente. Es decir, juegan con él de tal manera que las habitaciones ganan puntos cuando toca resolver carencias espaciales. Como verás, varias razones nuevas para animarte a colocarlas en casa.

Por ejemplo, son las candidatas perfectas para esos dormitorios que comparten puerta. Al abrirlas, los cuartos quedarán fusionados, sumándose el uno con el otro. Es decir, parecerán bastante más amplios. Una gran idea cuando buscamos ganar amplitud como sea, tal vez en dos habitaciones infantiles pequeñas, decoradas con estanterías y abarrotadas de juguetes.

Cuando el objetivo es más bien generar amplitud vertical, también las puertas correderas pueden ser un gran aliado decorativo. Siempre y cuando se coloquen de suelo a techo. Nada más abrirlas su efecto será muy evidente: se confundirán con la parte superior de la pared, prolongándose visualmente. Misión cumplida.

Grandes aliadas para potenciar la claridad

Fuente: Puertas Castalla

Una última razón que invita a poner puertas correderas en nuestras casas es su capacidad para aumentar la luminosidad de habitaciones oscuras o con poca luz. Y quién no se ha encontrado alguna vez ante esta situación. Si jugamos adecuadamente con sus materiales, será muy fácil conseguir este objetivo.

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Ahora bien, no todos funcionan adecuadamente y de igual forma no todas las habitaciones precisan los mismos materiales. Dependerá mucho de las actividades que se desempeñen en ellas. Nada tiene que ver una puerta corredera pensada para cerrar un baño, y que precisará un material opaco, a un modelo situado entre un salón y un recibidor. Aquí se podrá recurrir a un material totalmente transparente y liviano.

De cristal translúcido en espacios abiertos

Por tanto, las puertas correderas de cristal translúcido son la solución por excelencia cuando perseguimos ganar en luminosidad y a la vez tener la intimidad deseada. Dejan pasar luz y claridad sin renunciar a la privacidad que precisan muchos estancias de casa.

Fuente: DevitroEuropa

El vidrio matizado también garantiza prestaciones muy similares. Colocado en las puertas haciendo grandes cuarterones, tiene una bella imagen industrial. Es ideal para ambientes en sintonía con esta corriente. En cambio, para espacios abiertos las puertas de cristal transparente son la opción más atractiva. Sobre todo si nos apetece potenciar la sensación de libertad espacial. Y que nuestra decoración luzca una imagen más moderna.

El efecto transparencia es elegante y actual a la vez. Serán las compañeras perfectas, capaces de dar un aire contemporáneo a los ambientes. Más aún si hay cerca suelos de madera, muebles muy rectos de materiales cálidos y lámparas de diseño.

Como ves, las puertas correderas son un fichaje en toda regla. Ayudan a mejorar muchos aspectos decorativos de la casa. ¿Cuál de estas razones te ha parecido más interesante?

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