Desde que llegó esta marca a nuestros hogares, no hemos parado de recurrir a ella en busca de soluciones asequibles y muy bonitas, que nos ayudaran a decorar nuestros hogares.

Por eso cuando visitamos a alguien y vemos que en su casa, la lámpara de pie que hay en su recibidor, es la misma que tienes tú en el cuarto de invitados, nos damos cuenta de las múltiples funciones que puede aportar un mismo objeto.

Así ampliamos las posibilidades de cada objeto y aprendemos a reinventarlo cada cierto tiempo.

Esto es lo que ha hecho el fotógrafo Carl Kleiner para la IKEA. Con los elementos de las colecciones de menaje de cocina de la marca, ha creado unas composiciones que elevan los cuotidianos objetos a la categoría de arte.

Blancos, azules, metales y madera. Unas preciosas fotografías que quedarían muy bien en la pared de la cocina o decorando cualquier rincón de la casa.