Contar con una oficina, despacho o espacio de trabajo en casa, permite gran libertad si hablamos de posibilidades decorativas.
Se trata, al fin y al cabo, de un espacio de trabajo. Debemos tenerlo en cuenta. Cierto. Sin embargo, el hecho de que este espacio de trabajo se encuentre dentro del propio hogar posibilita que la decoración carezca de limitaciones y se pueda someter totalmente a gustos y caprichos del «consumidor».
Absolutamente todas las estancias de una casa permiten la introducción de determinados elementos o detalles varios que, de una manera u otra, transformen el espacio, lo doten de personalidad y, por supuesto, lo arrastren hacia un estilo decorativo u otro. En este caso, hablamos de un espacio de trabajo dentro del propio hogar, no es un excepción.
Si tienes el despacho, oficina o estudio en casa, este simple hecho te otorga el poder de imponer tus preferencias, de dar rienda suelta a tus caprichos y hacerlos efectivos. Si el espacio de trabajo se encuentra dentro del ámbito del hogar, no hay limitaciones, no existen los cánones, los ideales se esfuman. Puedes dar rienda suelta a tu imaginación. La decoración queda a tu merced.
Un ejemplo:








