Smeg no deja de sorprendernos con sus productos. Cuando no es una lavadora, es una lavabajillas, y si no, un horno. Esta vez es una línea de frigoríficos muy llamativos, con colores vibrantes y estilo juvenil, en colores azul, azul pastel, crema amarillo oscuro o rojo. Su diseño es radicalmente diferente al resto de modelos que vemos en el mercado, algo a lo que nos tiene acostumbrados la marca.
Abandona las formas redondeadas y las sustituye por las esquinas cuadradas, tradicionales (por decirlo así). En su interior lleva instalados dos compresores y controles eléctricos de temperatura, fabricados en acero inoxidable y pensados para una mejor conservación de los alimentos.






