En multitud de ocasiones hemos comentado la «afición» que tienen los niños a pintar cualquier rincón de la casa como si de un lienzo gigante se tratase. Paredes o muebles son sus lugares favoritos para plasmar su arte. Afortunadamente el diseño se pone cada vez más de parte de los padres creando productos que eviten los desperfectos pero dejando libre albedrío a la imaginación infantil.
Un ejemplo de ello son las pinturas de pizarra con las que podrán pintar una y otra vez, sólo pasando un paño para limpiarlas. Ahora encontramos en Opendeco otra solución de la diseñadora Charlotte Friis: una silla-pizarra. O mejor dicho, una silla-libreta, ya que se compone principalmente de un gigante rollo de papel que podrán ir desenrollando y sobre el que podrán ir pintado.






