Las obras de Javier Mariscal siempre se han caracterizado por una mirada fresca, llena de colores y de forma originales, captando los aspectos más divertidos de la vida. Esa tendencia se refleja en la línea de «Los muebles amorosos».
Los colores, las líneas difusas y curvas se fusionan con un tradicional sillón de orejeras pero, eso sí, con un diseño asimétrico y desenfadado, seña de identidad del artista español.






