Mediante una columna, viga o saliente podrás cambiar el estilo de la decoración. Las columnas mal usadas pueden convertirse en elementos discordantes dentro de la arquitectura, pero con un poco de buen gusto se pueden convertir en un aliado para crear un estilo.

Tengamos presente que son elementos estructurales y no se pueden eliminar, son una pieza integrada a las habitaciones a las que debemos empezar a mirar con buena cara. Frente a la existencia de columnas podemos disimularlas o usarlas como columnas decorativas integrándolas de una manera equilibrada para que formen una parte más de la estancia.

Columnas decorativas
Fuente: Carolina Zuluaga

La segunda alternativa es la más recomendada, ya que si insistimos en evitar su presencia lo que en realidad haremos es potenciar su presencia. Podemos aprovecharlas para dividir los ambientes contrastando el elemento en relación al tipo y color del suelo o los tonos empleados en las paredes colindantes.

Una buena manera de empezar a darle personalidad es pintar la columna, saliente o viga, podrás hacerlo del mismo color que las paredes o para resaltarla, usar otro color. Si no es una columna demasiado voluminosa se podrá igualar las paredes utilizando materiales tipo pladur. Esta alternativa nos lleva a perder parte de la habitación como consecuencia de la desaparición de este elemento.

No será necesario forrar con paneles hasta llegar al techo, se pueden colocar los paneles hasta media altura, hasta la altura del sofá o un poco más alto del cabezal.

Cuando se quiere disimular la columna una idea es integrarla totalmente dentro de un módulo o armario. Si bien implica una pérdida del espacio interior se evitará que quede a la vista de todos.

Si quieres invertir un poco en la decoración podrás optar por colocarle piedra decorativa como poliuretano, yeso, falsa piedra, etc. En el mercado podrás encontrar una variedad de elementos para decorar la columna o la viga. Algunos de los materiales se pueden conseguir en las tiendas especializadas en bricolaje.