Con el buen tiempo se cuela algo más que el sol por nuestras ventanas. Y es que nuestras prioridades cambian, y no queremos salir del trabajo para llegar a casa a descansar, sino que sólo pensamos en salir fuera y disfrutar del buen tiempo.

Pero se pueden combinar ambos deseos, si tenemos la gran suerte de tener una terraza en casa. La casa que vamos a seguir como ejemplo si que tiene una, y a diferencia del resto de hogares, en los que se accede al jardín a través del salón, en esta es la cocina quien nos abre la puerta al exterior.


La casa con aires muy mediterráneos, gracias a unas paredes blancas y unas vigas de madera descubiertas, está ubicada en Malmö, Suecia.

La cocina es grande y espaciosa, con una ventana alargada y una puerta vidriada, que permite que toda la luz de ese lado de la casa se cuele hasta la cocina. La particularidad más importante de esta estancia es la textura de la pared, ya que no ha sido alisada y presenta muchas irregularidades. Estas lejos de parecer defectos, le dan carácter y personalidad, desprendiendo un encanto especial.


Pasada la puerta acristalada, llegamos a un pequeño jardín con una rincón para poder sentarse y descansar en él durante los días de calor venideros.


Si volvemos a entrar en la casa y llegamos hasta el comedor, veremos que está comunicado con el salón. La decoración del hogar desprende una sensación de una casa en la no vive mucha gente, y contar las sillas que hay en ella nos confirma las sospechas. Un hogar pequeño ideal para una pareja.

Muebles de madera, que casan a la perfección con un suelo de parquet de color claro, que da una apariencia fresca.

Esta casa es la ideal para el verano, por su sensación de frescura. Una decoración muy fácil de adaptar a nuestros hogares, de cara a las temperaturas que vendrán.