Hacer un banco con palés es probablemente el proyecto de bricolaje más agradecido que existe para un jardín o una terraza. La madera sale muy barata (a menudo gratis), las herramientas necesarias caben en una caja pequeña y el resultado, bien acabado, no tiene nada que envidiar a un mueble de exterior comprado en tienda.
La idea es simple: dos palés apilados forman el asiento y un tercero, colocado en vertical, hace de respaldo. A partir de ahí todo es cuestión de lijar bien, atornillar con criterio y proteger la madera para que aguante el sol y la lluvia.
En esta guía te contamos cómo elegir los palés correctos —que no todos sirven, y hay un motivo de salud detrás—, qué herramientas necesitas, el montaje paso a paso y cómo rematar el acabado para que el banco dure años y no un verano.
Por qué un banco con palés es un buen primer proyecto DIY
Un palé europeo estandarizado mide 120 x 80 cm, tiene la altura perfecta para apilarse y viene con la estructura de refuerzo ya montada. Eso significa que buena parte del trabajo estructural está hecho antes de empezar: no hay que cortar ensambles, ni calcular escuadras, ni fresar nada. Con apilar, alinear y atornillar se resuelve el noventa por ciento del mueble.

Además admite errores. Si una tabla queda ligeramente desnivelada, se corrige con una cuña; si el respaldo no convence, se desatornilla y se vuelve a colocar. Es un proyecto que perdona, y por eso funciona tan bien como iniciación al bricolaje.
Por último, está el argumento del reciclaje: cada palé recuperado son unos siete u ocho kilos de madera de pino que no acaban en un contenedor. Y si el resultado no te acaba de convencer para el jardín, siempre puedes compararlo con opciones ya fabricadas como este banco de exterior con almacenaje para decidir qué te compensa más.
Qué palés elegir (y cuáles descartar)
Cómo leer el marcado del palé
Este es el punto que casi nadie explica y que más importa. Los palés de exportación llevan un sello quemado en el larguero con varias siglas. Las dos que debes buscar son:
- HT (Heat Treatment): madera tratada solo con calor. Es la que debes usar. Sin químicos.
- MB (Methyl Bromide): tratada con bromuro de metilo, un fumigante tóxico. Descártalo siempre, especialmente si el banco va a estar en contacto con la piel o cerca de niños.
También conviene evitar palés con manchas de aceite, disolventes o productos químicos, por muy limpios que parezcan tras lijarlos: la madera es porosa y retiene lo que absorbió.
Dónde conseguirlos
Polígonos industriales, almacenes de materiales de construcción, viveros y tiendas de mueblería suelen tener palés de un solo uso que regalan o venden por muy poco. Pide siempre permiso: coger palés de la puerta de un negocio sin preguntar es, técnicamente, llevarse material ajeno, porque muchos tienen sistema de retorno.
Para un banco de dos plazas necesitarás tres palés del mismo tamaño: dos para el asiento y uno para el respaldo. Que sean iguales importa más de lo que parece; mezclar medidas complica la alineación.
Materiales y herramientas necesarias
- 3 palés con marcado HT, del mismo formato
- Lijadora orbital y papel de grano 80, 120 y 180
- Atornillador eléctrico y tornillos para madera de 6 x 80 mm (galvanizados o inoxidables)
- 4 escuadras metálicas para reforzar la unión del respaldo
- Nivel de burbuja y metro
- Cepillo de púas y trapo para la limpieza previa
- Imprimación o protector fungicida para madera de exterior
- Barniz, lasur o pintura para exteriores
- Opcional: 4 ruedas con freno si quieres poder moverlo
Cuenta con unas cuatro o cinco horas de trabajo repartidas en dos días, sobre todo por los tiempos de secado entre capas de protector.
Cómo hacer un banco con palés paso a paso
1. Limpiar y lijar a fondo
Cepilla la suciedad seca, repasa con agua y jabón neutro y deja secar al sol un día entero. Después lija: empieza con grano 80 para eliminar astillas y restos de etiquetas, sigue con 120 y remata con 180. No te saltes los cantos ni el interior de los huecos: es donde salen las astillas que luego enganchan la ropa.
Revisa también que no queden clavos sueltos o cabezas sobresalientes. Los que asomen, o se remachan a golpe de martillo o se sacan con una pata de cabra.

2. Montar la base del asiento
Coloca un palé en el suelo y apila el segundo encima, cara con cara, haciendo coincidir los tacos. Une ambos con tornillos de 80 mm atravesando los tacos, cuatro por lado como mínimo. Aprieta en diagonal, no todos seguidos por un mismo lado, para que la estructura no se desalinee.
La altura resultante ronda los 28-30 cm, algo baja para un asiento convencional. Si prefieres una postura más cómoda, añade unos tacos de madera de 10 cm en las esquinas o monta las ruedas con freno, que suben el conjunto y facilitan barrer debajo.
3. Fijar el respaldo
Pon el tercer palé de canto contra el borde trasero del asiento. Lo ideal es darle una inclinación de entre 10 y 15 grados hacia atrás: un respaldo totalmente vertical resulta incómodo a los diez minutos. Sujeta con escuadras metálicas atornilladas por la cara interior, dos abajo y dos a media altura.
Comprueba con el nivel antes de apretar del todo. Un respaldo torcido se ve a distancia y arreglarlo después implica volver a taladrar.
4. Reforzar y estabilizar
Si el banco va a soportar peso de forma habitual, añade un travesaño de madera atornillado en diagonal por la parte trasera, de esquina a esquina. Es un refuerzo que apenas se ve y elimina cualquier balanceo lateral.
5. Proteger la madera
Aplica primero un protector fungicida e insecticida incoloro, dejando que empape especialmente los testeros (los extremos cortados de la madera, por donde entra el agua). Deja secar 24 horas y después aplica el acabado elegido en dos manos, lijando muy suavemente con grano 240 entre capa y capa.
Acabados: barniz, lasur, aceite o pintura
Cada opción tiene su lógica y no todas envejecen igual:
- Lasur: la mejor opción para exterior. Deja ver la veta, penetra en la madera y no se cuartea; basta con dar una mano nueva cada dos años.
- Barniz de poliuretano: acabado más duro y brillante, pero al ser una película termina saltando en escamas si le da el sol de lleno.
- Aceite de teca o de linaza: aspecto natural precioso y tacto cálido, aunque exige repasarlo cada temporada.
- Pintura para exterior: la vía rápida para integrar el banco en una paleta concreta. El blanco roto, el verde salvia y el azul grisáceo son los que mejor funcionan en terrazas.
Cojines, textiles e iluminación
El asiento de un palé es duro, así que los cojines no son un capricho decorativo sino una necesidad. Busca espumas de al menos 10 cm de grosor con funda desenfundable y tejido para exterior (acrílico tipo dralon), que resiste el sol sin decolorarse. Para el respaldo, dos o tres cojines sueltos de distintos tamaños dan un aire mucho más acogedor que uno continuo.
Si el banco está en el jardín, completa el rincón con luz cálida y de bajo consumo. Estas ideas para iluminar el jardín con tarros de cristal se montan en una tarde y combinan perfectamente con el aire rústico de la madera reciclada. Y si te queda espacio libre, una tumbona de exterior de madera cierra muy bien el conjunto sin romper la estética.
Mantenimiento a lo largo del año
La madera de pino de los palés no es especialmente resistente a la intemperie, así que unos mínimos cuidados marcan la diferencia entre dos y diez años de vida. Evita el contacto directo del banco con el suelo húmedo colocando tacos o ruedas, retira las hojas acumuladas en los huecos, revisa el apriete de los tornillos al inicio de cada primavera y guarda o cubre el banco en invierno si vives en zona de heladas.
Cada dos años, una lijada ligera y una mano nueva de lasur devuelven el aspecto original sin apenas esfuerzo.
Preguntas frecuentes
¿Cuántos palés necesito para hacer un banco?
Con tres palés del mismo tamaño tienes un banco de dos plazas: dos apilados para el asiento y uno colocado en vertical como respaldo. Si lo quieres más alto o más largo, calcula dos palés adicionales por cada plaza extra.
¿Cómo sé si un palé es seguro para usar en casa?
Busca el sello quemado en el larguero. Si pone HT, la madera se trató solo con calor y es segura. Si pone MB, se trató con bromuro de metilo y no debe usarse en interiores ni en muebles de contacto directo.
¿Qué producto es mejor para proteger un banco de palés en exterior?
El lasur para exterior es la opción más equilibrada: penetra en la madera, deja ver la veta y no se cuartea con el sol. Conviene aplicar antes un protector fungicida incoloro y renovar la capa cada dos años aproximadamente.
¿Cuánto peso aguanta un banco hecho con palés?
Un palé europeo está diseñado para soportar cargas de más de mil kilos en estático, así que el peso de varias personas no supone ningún problema. El punto débil no es la madera sino las uniones: usa tornillos de 80 mm y añade escuadras metálicas.
¿Puedo dejar el banco con palés fuera todo el año?
Sí, siempre que esté bien tratado y no apoye directamente sobre suelo húmedo. En zonas de heladas o lluvia intensa lo ideal es cubrirlo con una funda transpirable durante el invierno y retirar los cojines a un lugar seco.
En resumen
Un banco con palés es de esos proyectos donde el resultado depende muchísimo más del acabado que del montaje. Elegir madera con marcado HT, lijar sin prisa, inclinar el respaldo unos grados y proteger bien la madera son los cuatro gestos que separan un mueble improvisado de una pieza que da gusto tener en la terraza cada verano.



