Puede que en casa de vuestra abuela o de vuestros padres haya uno de esos sofás clásicos que cuando se compró era una auténtica maravilla, pero con el paso de los años se ha convertido en un mueble un poco-bastante viejo y ya no queda muy bien en el lugar que ha ocupado durante tantos años.

Sin embargo por otro lado solemos pensar, pero… es que está nuevo. La estructura está nueva, pero la tapicería no. Entonces la solución es sencilla, ponemos un nuevo tapizado y damos una mano de pintura. Si la elección es acertada tendremos un mueble como nuevo.

Se puede restaurar la madera en los lugares que lo necesite, incluso revisar si tiene un poco de carcoma, que después de tantos años es posible, y cuando todo esté listo nos disponemos a restaurar.

En la siguiente imagen vemos el ejemplo de una buena elección del color que han cambiado radicalmente el mueble, que ahora se puede incluir en un ambiente moderno. No parece el mismo.

Vía: Design Sponge