Los murales suelen ser una imagen que soporta un muro o una pared, y ha sido durante siglos la mayor expresión en la historia del arte pictórico.  Pintar sobre paredes ha sido una inquietud del hombre desde la prehistoria cuando los que podríamos decir ya primeros murales decorativos, aparecieron en lo que han definido ahora como pinturas rupestres. Con el desarrollo del mundo,  romanos y griegos aplicaron a la tarea de pintar paredes y techos. Pero los murales decaerían con la llegada del vidrio y las vidrieras.

No se perdieron del todo porque grandes artistas como Rafael, se dieron a la tarea de decorar con murales las casas de los aristócratas amantes del arte y las iglesias renacentistas, así como habitaciones del Vaticano.  Y siguió su desarrollo hasta convertirse una manera de decorar ambientes fácil y accesible, siendo un elemento importante de carácter decorativo en la arquitectura. Hoy es una de las  más prácticas y versátiles formas de decorar un ambiente, porque aprovechando los murales para decorar, se pueden lograr hermosos espacios.

Pero aunque los murales de Rafael eran hermosas escenas pintadas por un genio de la pintura, los murales hoy son reproducciones de grandes pinturas, paisajes, en una infinidad de temas y colores que se eligen según el gusto particular y que varían de tamaño pudiendo cubrir anchas paredes o solo partes de la misma, no se necesitan grandes proyectos par adaptar un mural al salón o el dormitorio  solo un mural.

Puedes elegir el  mural que disfrutes, en gran tamaño o del tamaño que prefieras, pero para que funcione, debes tener en cuenta que los tamaños colosales resultan difíciles de manejar y que reducen el tamaño de la estancia mientras que los muy pequeños, quizá no sean tan atractivos a la hora de pensarlos como centro de la decoración, así que elegir uno grande que no desmerezca la extensión del dormitorio es lo ideal, y aquí te dejamos unas ideas.