El color, como recurso decorativo, es una fuente inagotable de inspiración e ideas originales que nos impulsan a crear interiorismos diversos en nuestra casa. Puede que tú prefieras los tonos cálidos o que te guste combinarlos con colores fríos. Sea como sea, aquí tienes algunas normas de uso que te vendrán bien. Consejos para dar en la diana si utilizas los tonos más gélidos de la rueda cromática.

colores fríos
Fuente: Ideal Home

En un principio pueda parecer que todos sabemos perfectamente la diferencia entre los colores fríos y los cálidos. Pero resulta que últimamente se han producido algunas discrepancias al respecto. Para muchos expertos en el mundo del color, en especial los que hacen gala de una postura tradicional, los colores cálidos son el rojo, el amarillo y el naranja, y los fríos el verde, el azul y el morado.

Sin embargo, existe una corriente de pensamiento más moderna que opina que cualquier color, por muy cálido que sea, puede convertirse en frío si se le añade la cantidad suficiente de blanco. Así, un intenso y caliente rojo con mucho blanco se convierte en un rosa pálido, que funciona muy bien como un nuevo neutro.

Sea como sea, los colores fríos comparten unas características que los diferencian. Para empezar se trata de colores relajantes, serenos, que nos inducen al relax y al descanso. Esa es una de sus virtudes, quizá la más importante. Y por eso se suelen utilizar para decorar dormitorios y habitaciones de estudio, zonas más íntimas en las que se necesita un ambiente calmado y sereno.

Frente a los dinámicos calientes que nos ponen en marcha con una buena dosis de energía, los colores fríos actúan casi de modo terapéutico, ayudándonos a liberar tensiones mentales. Si necesitas poner unos tonos fríos en tu vida y en tu casa, aquí tienes algunas claves que pueden ayudarte a conseguirlo.

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Usa los colores fríos para pintar las paredes

Fuente: Decordots

Si las paredes son el primer elemento que se somete a examen a la hora de decorar un espacio, un consejo que puede ayudarte desde el principio es pintar las paredes con colores fríos. Neutros o más subidos de tono, los colores fríos me resultan más apropiados para las paredes que los colores cálidos.

Por eso, déjate llevar por tus gustos y elige tonos fríos para pintar las paredes. Más sobrios como un gris tenue, o con más carácter como un verde intenso. Tienes un panorama casi interminable de opciones e ideas que funcionan, para elegir según tus propios gustos.

Eso sí, también tendrás que valorar otros aspectos del espacio antes de decidirte por un tono u otro. En general, los colores fríos van mejor en habitaciones pequeñas y luminosas, en las que hacen que el espacio parezca más amplio. Cuando se trata de habitaciones muy espaciosas, utilizar colores fríos puede resultar desangelado.

Apuesta por el malva para tu cuarto de baño

Fuente: The Spruce

Si bien los cuartos de baño son espacios en los que suelen triunfar los colores fríos, utilizar un lila claro y luminoso puede ser una estupenda opción. Es un color frío, pero que también resulta femenino, luminoso y confortable.

En la imagen se ha combinado con detalles en dorado que ponen esa pizca de calidez que completa el conjunto.

Fríos y subidos de tono

Fuente: Vintage Industrial Style

Seguramente lo tienes claro, pero no está de más especificar. Los colores fríos no tienen por qué ser aburridos y sosos, y eso mismo les ocurre a los colores neutros. Para demostrarlo, nada como elegir algunos detalles y darles la suficiente intensidad en lo que al color se refiere.

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Aquí tienes un ejemplo: puede que el azul sea un color frío, que lo es. Sin embargo, elegir un mueble, un revestimiento o un complemento en un color azul eléctrico es una estupenda manera de aportar un toque vibrante al espacio.

Espacios monocromáticos

Fuente: The Spruce

Cuando decoramos un espacio siguiendo un esquema de tono sobre tono en el uso del color, lo mejor que podemos hacer es apostar por colores fríos. Funcionan mejor en este tipo de soluciones decorativas que los calientes, ya que son más sutiles y discretos y se prestan mejor a inundar una habitación por completo.

Elígelos para la cocina

Fuente: Honestly WTF

Solemos decidirnos por el blanco o el gris para decorar la cocina. Sin embargo, existen otros colores fríos que no son ninguna mala opción en este espacio. El blanco y los tonos claros dan sensación de limpieza y funcionan muy bien en cocinas y cuartos de baño. Sin embargo, se les puede achacar una falta de personalidad y carácter. Elegir un color frío para la cocina y utilizarlo de la forma correcta puede ser la solución a este problema.

Como ves, el mundo del color es absolutamente relativo. A excepción de un par de verdades indiscutibles, todo depende del cristal con que se mire. ¿Cuál es tu color favorito? ¿Frío o caliente?

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