Ahora que la mayoría de vosotros estáis en algún lugar descansando de la rutina y aprovechando los días libres de semana santa, no esta de más respirar hondo el aire de esos lugares dónde el tiempo se detiene, y traer con nosotros ideas para decorar nuestra casa.


Es una placer poder sentarte en la mesa a comer y no tener una hora fija para levantarse. La tranquilidad y la paciencia que se siente en los lugares así no es tan difícil de transportar a nuestras cocinas. Por eso cuando he visto esta casa francesa, la he tomado como ejemplo a seguir para todos aquellos que quieran un cocina con algo más que unas sillas bonitas.


La habitación es amplia y rodeada de ventanas, por lo que la luz ayuda a crear todavía más la sensación de espacio. Cómo es habitual en estas viviendas, el blanco aparece en todos y cada uno de los rincones, desde el techo y sus lámparas hasta el suelo.

Los armarios bajos están descubiertos y parte del ajuar a la vista, pero lejos de parecer una incomodidad, acaba resultando un elemento más de decoración. Algo parecido a lo que sucede con los tarros de alimentos de la ventana. La transparencia por lo tanto es algo muy importante.


La mesa central es en la que se ha colocado la vitrocerámica para que el que cocine este tranquilo y disponga de todo el espacio que necesite. Mientras a su lado vemos una mesa de madera que une a varias más para acabar formando una mesa larga y completa en la que podría comer una familia entera.

En ella han incorporado un tono rojo en las sillas, que mezclado con el tranquilo azul de los platos que hay sobre la mesa, parece que nos encontremos veraneando en alguna isla griega. Un tono cálido que hace todavía más interesante la decoración de esta casa.


Para los que no quieran volver, lo mejor será traerse algo consigo para que la vuelta a la rutina sea menos dolorosa.