Si el mal olor proviene de las tuberías tapadas o atascadas, lo primero que tendrás que hacer es deshacerte del atasco. Uno de los trucos caseros más viejos para ello se relaciona con el uso del bicarbonato pues bastará con echar un poco en las zonas perjudicadas dejando que actúe toda una noche y a la mañana siguiente deja correr el agua caliente y verás como se soluciona el problema. Un consejo económico y fácil de implementar.
La nevera es otro de los sitios en donde se van acumulando olores, pueden ser consecuencia de la comida que hemos preparado o de los aromas naturales de algunos alimentos. El mejor remedio es colocar en distintas zonas algunos granos de café o bien un limón partido en dos. Los efectos podrás notarlos en sólo dos días, cuando tu nevera de repente ya no huela a nada.