Hay quien tiene la suerte de poder vivir en el campo y descansar tranquilamente. Para los que no tenemos esa suerte hay solución: los cojines ortopédicos.

No creo que sea un síntoma de que mi esposo y yo nos estamos haciendo cada vez más adultos (viejos, dice mi hermana). El que tengamos en nuestros planes alquilar una casa en el campo para poder visitarla cuando haya tiempo y necesidad de alejarse un poco del ruido de la ciudad es algo con lo que siempre hemos soñado. Es bien sabido que adoro la vida desenfrenada y su movimiento, pero a veces siento la necesidad de apartarme un poco, tomar un respiro, y regresar para descansar sin mis cojines ortopédicos.

Mientras tomo el respiro también tomo el sol, leo un libro, veo películas, preparo la cena, la comida, el desayuno, doy caminatas y me río mucho al lado de mi esposo y mis dos niños. Ellos también se sienten menos tensos cuando estamos rodeados de un poco más de naturaleza. Estoy segura de que en esos fines de semana en los que vamos al campo todos dormimos mejor.

cojines ortopédicos

Para asegurarme de que la familia entera descanse, y no tener que esperar hasta que nos decidamos por la casa en el campo (que para eso tendremos que ahorrar), he implementado el uso de los cojines ortopédicos para dormir WEDGE, especialmente diseñados con una inclinación que mantiene el cuerpo en una inclinación perfecta.

Existen un montón de marcas más para este tipo de cojines ortopédicos. Lo mejor es que acudas a una tienda física y pruebes los que mejor van con tu estilo de vida y postura a la hora de dormir, algo que también tendrán que valorar el resto de los miembros de la familia, porque no todos tienen las mismas necesidades al respecto.

Además de todo esto, resulta fundamental realizar un buen mantenimiento del colchón, para lo cual ya os hemos escrito otro completo post.

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