De hora en hora y de vez en vez, suena el teléfono justo cuando uno recién se ha metido en la cama, bajo las mantas térmicas, con la almohada posicionada en la espalda, a ojear el periódico. No solo es molesto que la posibilidad de cambiar la lectura atenta y tranquila de las noticias por una conversación superficial y rápida esté presente y sea ineludible, sino que salirse de la comodidad creada con tanto esfuerzo es un verdadero esfuerzo. Mi teléfono no es inalámbrico y está en el salón.

No hay nada más placentero que meterse entre las mantas un día de invierno, a eso de las 6 de la tarde y leer lo que apetezca. Acompañados por una taza de café, un barra de chocolate, el mando a distancia del televisor, el teléfono móvil y el inalámbrico, que es el que no tengo. Otra cosa fundamental para crear el cuadro perfecto es contar con una buena lámpara, que permita leer y nos de gusto tener cerca.

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He encontrado una lámpara muy bella y especial que puede suplir esa función con ventaja. Se llama PANAMA LAMP y fue diseñada por WIM RIETVELD en los años cincuenta. Está diseñada para montarla en la pared pero hace veces de lámpara de mesa, así que se instala a una altura media. El modelo que me gusta es el No. 4050, que es blanco y al ser de poliéster da a la luz un efecto de difusión. El brazo, extensible y direccionable, es metálico y de color gris. Mayor información en la página Web www.city-furniture.be