Las alfombras en la decoración

Ya sea en una casa de ciudad, en una de pueblo o sea en el entorno que sea, las alfombras transmiten una sensación y un ambiente de una sociedad que no es la nuestra, trasmiten un estilo diferente al occidental.

A la hora de comprar una alfombra debemos tener presente dónde va a estar colocada la misma, cuál va a ser su funcionalidad, los muebles o la decoración que ésta va a tener a su alrededor y el tamaño que deberá tener, entre otros aspectos.

Todo ello hará depender la elección de un tipo u otro de alfombra. Para ayudarte en tu elección y que ésta sea la más acertada posible, nosotros vamos a plantearte una serie de consejos e ideas.

Por ejemplo, Una alfombra demasiado pequeña colocada en una gran habitación, puede dar una impresión pobre, no quedará bien. Pero tampoco debe ser demasiado grande y cubrir todo el suelo, ya que un suelo bonito puede realzar nuestra alfombra y realzar la decoración de la sala.

Una alfombra que va a estar muy expuesta a la uso, al tránsito, debe ser robusta y pesada, con el fin de quedarse bien en el sitio y que no se mueva. Y, por ejemplo, también puede ser ventajoso para una alfombra aislada sobre la cual se anda muy raramente, que tenga un motivo y una configuración que atraiga las miradas, como si fuera una joya.

Cuidado con las alfombras que tengan un motivo central, ya que éste obliga a disponer el mobiliario de su entorno de una manera simétrica a él. Una alfombra sin medallón central nos deja una mayor libertad.

Las alfombras deben ser cuidadas regularmente con el fin de prolongar su duración y sus cualidades estéticas.

Una de las acciones que tenemos que hacer de forma más regular es quitarle el polvo. Esta acción la debemos realizar con el aspirador, en modo cepillo. Este mantenimiento es esencial, porque de no hacerlo, el polvo se introducirá entre las fibras de su alfombra y las ahogará. Además, una alfombra sucia atrae más a las polillas.