Buenos días amigos! En el espacio de hoy hablaremos sobre cómo mantener nuestro hogar en perfectas condiciones y más cuando es de madera. Si vives o tienes una pequeña casa de madera, seguramente tendrás que hacerte cargo de la fachada, si no ahora, más adelante.

Con el paso del tiempo, si tienes una madera que no ha sido preparada como ocurre en casetas de madera para herramientas y demás, ésta se pondrá fea y puede estropearse mucho.

Para evitar esto, aquí os dejamos algunos trucos con los que nuestro hogar, o la caseta que tenemos en el exterior, luzcan como el primer día.

Para mantenerlas en buen estado, que tengan un aspecto saludable y estético.. deberemos tratar las superficies de madera. 

Para comenzar fijate en las condiciones que tiene el techo, mira cuidadosamente si tenemos algún agujero o algún tipo de daño que haga que entre el agua en el interior del hogar o la caseta. Esto hay que repararlo con nuevos listones o tejas.

Si quieres puedes añadir un barniz al agua, este implica que la madera pueda respirar mucho mejor y así no se levantará en forma de capas.

Por otro lado mira las viga, observa el suelo.. a ver en qué condiciones se hayan ambos, de esta manera nos vamos asegurando que la casa no pierda su buen estado.

Si vas a poner muebles, que supongo que sí, si el suelo también es de madera ponles un trozo de tela o felpa, de esta manera no dañarán el suelo y se pueden deslizar sin rallas el mismo. 

Es una buena manera de no dejar marcas en el suelo. Ahora bien el exterior de nuestro hogar o de la caseta tiene que estar como nuevo o por lo menos mantenerlo. Para que esto ocurra hemos de aplicar algún tipo de sellador a base de agua o bien alguna pintura que tenga base de aceite.. así la madera se protegerá de agresiones exteriores.

Las inclemencias del tiempo pueden dañar en exceso la madera, por ello recomendamos pintar la fachada cada tres años, así podremos mantenerla en buenas condiciones. Pero en todos sitios no hace el mismo tiempo ni clima, por ello hemos de cuidar más las fachadas que estén expuestas a ambientes más extremos, pues el sol y el viento son los que más podrían dañarla.