Soy partidaria de los ambientes sin muchos elementos, ya que se te puede ir de las manos y recargarlo. Y has tenido que hacer alguna mudanza, me entenderás. Siempre acabas perdiendo algo, encontrando cosas que no necesitas y gastando un montón de tu valioso tiempo en empaquetarlo todo.

En la cocina no iba a ser menos. Me gustan la cocinas que consiguen dejar los mínimos objetos a la vista. Así puedo disponer de más espacio para moverme por ella. Si te sientes identificada, seguro que también eres fan de las mesas auxiliares.

Estos elementos son tan importantes como lo es cualquiera otra pieza de mayor dimensión, pero su reducido espacio nos permite disponer de ella en cualquier estancia sin que tenga que suponer su gran lío.

Si nos gusta comer en el salón o tenemos muchos invitados a cenar, por lo que necesitamos un espacio donde dejar los platos sucios o la comida con menos éxito, necesitamos unas mesitas.

Junto al sofá, bajo otra mesa de mayor tamaño o plegada y guardada en un armario. Su disponibilidad es rápida y, recogerla también.

En la cocina también aporta su granito de arena. Colocada detrás de la puerta o junto a una pared, la mesa auxiliar guarda fruta, utensilios, trapos y la batería. Todo bien ordenado y siempre a mano.

Se pueden encontrar en varios materiales, pero la mayoría de mesitas para la cocina son de madera. El toque rústico y casero que le da, no se aprecia con las de metal. Por eso también encontramos modelos que en la parte superior se pueden cortar alimentos en la superficie de la madera, ya que esta pensada para usarse también como tabla de cortar. Así no sólo da cobijo al menaje, sino que también se convierte en uno más.

Su precio es muy asequible y, la encontrarás en tiendas de menaje o de mobiliario en general.