Crear sensaciones con colores

Los tonos neutros transmiten tranquilidad, mientras que los rojos y naranjas se consideran colores alegres llenos de energía

Los tonos cálidos tienden a dar sensación de amplitud, mientras que los fríos consiguen el efecto contrario

Cuando se elige el color del que pintaremos una habitación, es importante tener en cuenta ciertos factores. Generalmente, cada color se asocia a una sensación o estado de ánimo, por lo que hay que asegurarse de que las condiciones son óptimas para que esta sensación se genere. El contraste, el tamaño de la superficie que queremos pintar o la luminosidad ambiental son cuestiones que deben tenerse en cuenta. Los colores pueden transmitir tranquilidad, energía, serenidad, etc. Se transforman en multitud de sensaciones. Los tonos neutros como el gris están considerados “colores tranquilos”, ante los rojos o naranjas, que se describen como “alegres”. Además, el blanco es la ausencia de color y el negro, al contrario, es la mezcla de todos los colores. Los tonos cálidos tienden a dar sensación de amplitud, mientras que los fríos consiguen el efecto contrario.

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Antes de decidirse por un color para pintar una superficie, se tendrán en cuenta las particularidades de cada tono, pero además hay que fijarse en: la altura del techo. Cuando el techo se pinta de un tono más claro que las paredes, se crea un efecto “elevador” -parece más alto-, mientras que si se pinta más oscuro se crea un efecto de “acercamiento”, y de menos amplitud de la habitación que se pintará. Los tonos claros, como los azules, los verdes o el blanco, dan sensación de mayor amplitud, más temperatura. Está comprobado que algunos colores, como el negro, absorben mejor los rayos de sol y elevan la temperatura de una habitación, de manera que cada estancia debe ser pintada de acuerdo a su orientación. Si es fría, se debe pintar con tonos cálidos. Si la habitación tiene tendencia a recoger el calor, se debe pintar con tonos fríos. Los tonos metálicos Los tonos metálicos con acabado brillante se utilizan para recrear ambientes urbanos e industriales. La apuesta más actual recurre a este efecto que busca imitar el hierro, el oro, el acero, el cobre, el topacio y, incluso, el óxido o metal envejecido, apropiado para ambientes modernos, industriales, que rompen con el estilo tradicional. Se puede utilizar en paredes, techos o mobiliario. Sirve para grandes superficies, pintar pequeños detalles y decorar adornos. En cuanto a los materiales, se aplica sobre madera, yeso, cemento o hierro, aunque los mejores resultados se obtienen en las propias superficies metálicas.

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