Los colores nos producen sensaciones e incluso existe una terapia que estudia los efectos: la cromoterapia. Los tonos cálidos suelen ser alegres y, en su extremo, excitantes, mientras que los fríos son tranquilizantes y, a veces, hasta deprimentes. Conoce su significado uno por uno:

-Rojo. Asociado con la pasión, la energía y el optimismo, puede provocar una descarga de adrenalina, de ahí su conexión con la agresividad y el miedo. Se aconseja un uso moderado en la decoración, para evitar que resulte abrumador.

-Naranja. Confiere calidez, vitalidad y confort. Adecuado para salas de estar y comedores.

-Amarillo. Alegre y brillante como el sol, es el color del intelecto. Irradia sensación de bienestar y de confianza. Puede usarse en comedores, salones y cocinas.

-Marrón. Práctico y muy vinculado a la seguridad, es una buena opción para salas de estar.

-Verde. Representa la armonía y la estabilidad y es efectivo contra el estrés y el cansancio por su poder relajante. Idóneo para dormitorios, baños y salones.

-Azul. Aporta descanso, serenidad y calma, es el color de la contemplación, más tranquilizado como más suave. Perfecto en dormitorios y baños.

– Añil. Tiene fuerza y poder y está considerado como el calmante más fuerte del espectro.

-Púrpura. Transmite seguridad pero debe usarse con mesura, porque al tratarse de un color pesado puede resultar deprimente.

-Negro. Estimula la disciplina, pero es inmóvil y dramático, por la cual deberá usarse en muy pequeñas dosis.

-Blanco. Símbolo de la pureza y el resplandor, invoca la esperanza y la paz y potencia la luminosidad. Apto para toda la casa.

Fuente: terra

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