Tener en casa un sofá-cama puede resultar muy útil y ayudarte a mantener vida social facilitando que puedas recibir visitas de familia y amigos. La verdad es que antes, los sofá-cama podían resultar bastante horrorosos y desentonar por completo con el resto de la casa o habitación, pero las tendencias han cambiado mucho y el sofá-cama se ha destacado como un muy buena solución para evitar el tener un cuarto de invitados vacío la mayor parte del tiempo.

Colocarlo es fácil porque hay infinidad de posibilidades. Personalmente, una de las que más me gusta es colocarlo en un estudio o en la zona que tengas destinada como lugar de trabajo o similar, puede ser muy útil para momentos de descanso y contribuir a que resulte más acogedora.

En casa pequeñas o apartamentos puede simplemente sustituir el sofá principal en la sala de estar, con los diseños actuales, es difícil distinguir un sofá-cama de uno que no lo es y te resultará útil cada día y no sólo para cuando lo necesites como cama.

Hay una gran variedad de modelos para cualquier necesidad: los hay que ocultan camas individuales, dobles… los hay como sofás de dos plazas, tresillos, pero también butacas o pufs que esconden camas plegadas en su interior.

Los hay con sistemas de apertura de diferentes tipos, en virtud de por dónde sacamos la cama. Están los tradicionales de cama nido, en los que no es necesario plegarla y se sacan desde el frente; laterales, elevables, los hay que pueden tener la cama escondida en el asiento o en el respaldo, en los que la cama está plegada y se llama de acordeón…

Además están los futones, que también pueden ser considerados como camas. De origen oriental, son expresión de elegancia y le dan personalidad propia a cualquier habitación, haciendo parecer la estancia mucho más sofisticada.