Las duchas han dejado de ser unas simples duchas desde que el concepto de “cuarto de baño” ha evolucionado en busca del bienestar en cada rincón de la casa.

Lo que antes era una simple ducha ahora se ha convertido en una sofisticada cabina de hidromasaje que incorpora una serie de chorros variables para aportar distintas opciones terapéuticas y que en ocasiones puede hasta convertirse en un baño turco de vapor.

Las propuestas más vanguardistas proponen abandonar el tradicional color blanco para aportar soluciones en sintonía con tratamientos de cromoterapia y poder aprovechar así lo efectos que el entorno directo puede causar en nuestro estado de ánimo.

Las cabinas de hidromasaje pueden sofisticarse hasta lo increíble. ¿Para que vas a estar recibiendo tu hidromasaje de pie si puedes estar sentado cómodamente, por ejemplo? Pueden llegar a convertirse en cómodas saunas particulares, llevar luz incorporada, regulable, que varíe de acuerdo al tipo de chorro que se escoge.

Y por supuesto, música, porque pocas cosas pueden resultar tan relajantes como la combinación de los sonido y melodías con el agua sobre la piel.

Una de las incorporaciones de última generación en cabinas para el aseo personal es la incorporación de paneles de rayor UVA, que han dejado de ser de uso exclusivo de solariums, gimnasios y centros de belleza y se están posicionando dentro de nuestros propios cuartos de baño. Los paneles de rayos UVA pueden ser integrados en columnas de ducha, permitiendo el bronceado al mismo tiempo que la hidroterapia. O ya el colmo de la ciencia ficción, permiten tomar el sol con paneles retroiluminados. )lightec de System Pool).

Pues lo dicho, ahora las duchas han dejado de ser duchas, se valoran por el numero de boquillas que dan turbomasaje, tienen entradas laterales, accesorios nunca imaginados y techos y paneles transparentes, ¿qué más se puede pedir?