Hacía tiempo que no visitaba a mi amiga Ana. Habíamos tenido tres días seguidos de sol y aproveché a salir del centro de la ciudad y acercarme hasta su casa, una bonita vivienda unifamiliar en las afueras. Fue un encuentro muy agradable, comentar y charlar sobre cómo nos va la vida, nuestros trabajos, la familia, también reírnos recordando tonterías… Pero lo más impresionante del día fue el entorno.

Mi amiga había hecho unos cambios en su jardín, y desde aquí tengo que decirlo claramente: un resultado espectacular. La decoración realizada había transformado por completo el espacio exterior; una pérgola de madera, recta, amplia, con un diseño totalmente limpio y moderno. Bajo esta pérgola estuvimos tomando una cerveza con unas aceitunas, un aperitivo tan típico y tan rico. Bajo la sombra del toldo de la pérgola, pero sintiendo el calorcito del sol cercano, tan agradable en primavera. Incluso a ratos recogíamos el toldo y disfrutábamos del sol jugando entre las traviesas de la pérgola. – “Ahora cierra, que ya es demasiado calor”.

Después comimos en el porche. También había cambios, lo había ampliado con unos pilares de  madera a juego con la pérgola, y en un lado tenía una cortina de cristal fijo, que nos protegía del airecillo que amenazaba a ratos, con fastidiar el día.

Tomamos el café en otra zona del jardín, junto a la piscina, donde había instalado una tarima de madera tropical, preciosa. Lamentablemente, aún  no pudimos disfrutar de las nuevas tumbonas que tenía en la piscina, tendremos que esperar unas semanas.

Ojalá que estas semanas pasen pronto, estoy deseando de volver a visitar a mi amiga…

Colaboración: Dmaspv