Envidio sanamente a todos aquellos que se saben mover en la cocina. Mezclan sin miedo los ingredientes, tienen imaginación para combinar alimentos y mil recursos para preparar platos rápidos y sencillos.

Por eso cuando alguno de estos afortunados me muestra como hacerlo paso a paso, para que yo también me anime a probarlo en casa, lo anoto todo con la intención de no saltarme ningún paso. Pero la ley de Murphy aparece y cuando por fin me decido a preparar el plato, esa receta no aparece y la opción de buscarla en Internet para colocar el portátil en la cocina, junto a los fogones, acaba con el teclado lleno de migas y machas.

Así que imaginad mi sonrisa cuando encontré los armarios-pizarra. Se acabaron esos papeluchos perdidos en el fondo del cajón. Ahora con un par de tizas y buena letra es imposible que la receta desaparezca.

La pintura-pizarra esta muy presente en la decoración actual, por lo resolutiva que es en las distintas estancias de una casa y por su fácil uso. La encontrarás en cualquier tienda de bricolage y la hay incluso de colores.

Para aplicarla en el armario hay que seguir las mismas instrucciones que en el resto de superficies, pero sobretodo las que indica el fabricante del producto. Normalmente hay que dar dos manos de rodillo, para que quede bien extendida, esperando 3 horas entre mano y mano. Los expertos también aconsejan dejar reposar la pintura durante 1 semana antes de empezar a dibujar sobre ella.

Al ser una pintura al agua tiene pocos componentes tóxicos, así que podéis estar tranquilos ya que no emite gases nocivos ni malas olores.

Para borrar la superficie primero utiliza un borrador convencional, igual que los que usabas en tu época de colegio, para que este retire la tiza. Más tarde pasa un trapo húmedo sobre el armario y así eliminarás el resto. En un rato se habrá secado y podrás volver a empezar.

A partir de ahora ya no se quedará el Tupper preparado sobre la encimera si lo anotas en tu armario-pizarra.