Mientras notamos cada vez más cerca el buen tiempo, deshaciéndonos de ropa en colores oscuros y dando paso a los colores en todos los puntos de la casa, hemos creído muy adecuado inspirarnos es una casa en la que siempre hace buen tiempo.

Así es como hemos llegado a la casa de Cris y Marcelo Rosenbaum en Sao Paulo, dónde hay un notas de ritmo en cada rincón.

Espacios amplios, con elementos geométricos, colores dispares y muchos muebles de diferentes materiales, forman una casa donde tiene su lugar y encaja a la perfección. El pequeño salón de la imagen nos enseña un avance en la pared, de la decoración que encontramos en la cocina. Y es que al estar el salón junto a ella también se ha visto influenciada por la mezcla de elementos a la hora de decorarla.


Techo bajo con estanterías altas repletas de jarros y utensilios para cocinas hechos con materiales primitivos como cerámica o barro, junto a una enorme campana extractora, es lo que apreciamos a simple vista en la mitad superior de la cocina.


En la encimera de madera con patas metalizadas, encontramos un divertido cuadro con retratos de personas. Pero si hay algo que llama la atención en esta cocina son las lámparas del techo, que con un enredo muy elegante con cable rojo, iluminan la mesa de la cocina. La pantalla de las lámparas está hecha de tejido y dibuja unas ondas que parecen olas del mar, así pendientes del techo da la sensación de estar en movimiento.


Aunque si hay algo que más de uno envidiará son las dos neveras con puerta transparente que hay bajo la encimera, repletas de bebidas con etiquetas conocidas. En un país con tanto calor, siempre va bien tener algo frío en la nevera.

La mesa de madera central con sillas oscuras, encaja a la perfección, ya que simula los tonos más primarios de los elementos naturales que hay en el resto de la decoración.

Una cocina muy étnica, es una casa con mucho ritmo.