En otras ocasiones ya hemos hablado del curioso contraste que genera la combinación de blanco y negro en la cocina, por eso hoy he querido rescatar esta solución y mostrar una nueva propuesta.Si casi siempre que entra un elemento negro en la cocina, se utiliza para la puerta de algún armario o para oscurecer el suelo, esta vez es una pared de baldosas alargadas las que han ocupado este color.

Hasta aquí, la cocina que mostramos hoy es una cocina de ensueño como hemos visto en varias ocasiones. Una habitación muy amplia, con la mayor parte del mobiliario en la pared de la izquierda, con muy pocos armarios altos. Una superficie de mueble en madera clara, que encaja a la perfección con los armarios blancos y los pomos alargados en acero inoxidable.

La luz entra a través de la gran ventana que hay en el fondo, y frente a ella una mesa recoge unas sillas, así que es posible desayunar y comer en la cocina.


Pero la particularidad que me ha llamado la atención de esta cocina, es que sobre la pared de baldosas negras, se ve reflejada el resto de la cocina. Así parece que es más amplia y sobretodo gana puntos a la siempre exitosa pared blanca. Así que a partir de ahora, creo que no podremos decir que las paredes negras oscurecen las cocinas.


A mano derecha, han incrustado la nevera en la pared, pero esta no es una pared cualquiera. En su lateral han colocado unos orificios que actúan de botelleros. Detrás del botellero y en la parte superior de la nevera, han colocado también unas estanterías cubiertas por una formas redondeadas. Estas ayudan a que de forma decorativa se puedan colocar elementos simples como un tarro lleno de tapones de corcho. Así no ocupa más espacio y se aprovecha el siempre desaprovechado rincón de la nevera.


Un toque muy original con una combinación que nunca pasará de moda.