Crear espacios de características sensoriales es una tarea que parecería destinado para unos pocos creativos, por lo cierto es que desarrollarlas es posible si comprendemos los conceptos que predisponen dicha decoración.
Por ello destacaremos la presencia de las fuentes en el exterior y su conformación estética como elemento sensorial que predispone a l desarrollo de los sentidos en un ambiente que por su carácter creacional parecería ser su único objetivo.
La tarea de nuestro jardinero lo convierte en decorador ya que no solo deberá velar por el desarrollo de las especies sino por la combinación de colores y aromas que estas generan en el jardín, idealizando que zonas pertenecerán al recorrido lógico del mismo, y cuales se desarrollaran bajo la forma de estancia permanente.
El aroma, los colores, y la combinación de estos son características esencialmente sensoriales, las cuales predisponen a la utilización de los sentidos para disfrutar del espacio, pero dejando de lado la tarea o labor del jardinero, encontramos accesorios similares aquellos que implementamos en el interior que desarrollan las pautas del espacio, entre ellos el mobiliario, y los ornamentos decorativos, tales como macetas, estatuas, y fuentes siendo estas de una importante capacidad.







