El otro día sorprendí a mi pareja con una pequeña cena en la playa. Lo prepará todo en casa en una cesta de mimbre que tengo monísima, puse típico mantel a cuadros, la comida, vasos, cubiertos y por supuesto un buen vino.
La cena transcurrió sin complicaciones aunque si hubo un detalle que no tuve en cuenta, y es que el vino estaba frío cuando salí de casa, pero claro conforme transcurría el tiempo se iba calentando. Primero pensé que para la próxima cena que preparara para dos al aire libre me tendría que hacer con una nevera pequeñita, pero en cuanto vi esta bolsa buscando neveras por la red lo tuve claro.





