Todos conocemos ampliamente la belleza de las cuales eran portadoras las civilizaciones antiguas, entre ellas nadie podrá negar el estilo, lujo y características fundamentales de los espacios diseñados por los egipcios.
Esta tendencia intenta rescatar de las antípodas de la decoración las piezas de mobiliario más destacadas, transformándolas en un producto de vanguardia con una belleza sin comparación.
Los papeles de pared han vuelto con mucha fuerza. Durante unas décadas estuvieron de capa caída, si bien es verdad que nunca se han dejado de utilizar, pero la cantidad de técnicas de pintura y después la llegada de los vinilos adhesivos los relegaron a un segundo lugar. Sin embargo en la actualidad están recuperando su importancia y eso se pone de manifiesto en colecciones como la que presenta la casa francesa Casamance.
Se trata de una colección de papeles de pared llamada Massai. El nombre de este pueblo aborigen africano se lo deben a su inspiración en la naturaleza salvaje de África. Todos los paisajes del continente tienen cabida en la colección, desde los tonos terrosos del desierto o de la sabana, hasta el verde musgo de la selva o la madera de sus inmensos árboles. También las pieles de los animales que lo habitan están presentes, como el papel con el particular dibujo de la piel de una jirafa.
Todo ello nos da una sensación de pureza natural, de esencia salvaje, que inunda nuestra casa de un ambiente étnico que sólo puede provenir del continente africano.
Vuzzle Chair es un sillón muy elegante y original compuesto por 59 módulos que dividen el cubo en un Diagrama de Voronoi (construcción geométrica que permite construir una partición del plano euclídeo. Deben su nombre a Alfred H. Thiessen y también fueron estudiados por Georgy Voronoi y Gustav Lejeune Dirichlet).
Ha sido diseñada por Christopher Daniel y disponible en tres acabados diferentes: Vuzzle Neat, con toda la superficie en color negro, incluído el asiento; Bloody mary Vuzzle, con el asiento en color rojo, de ahí su nombre haciendo referencia a la sangre y a su color ya que Blood es sangre; y Vuzzle Milk, con el asiento en color blanco, esta vez el nombre hace referencia al color de la leche.
El asiento está compuesto por 46 células que componen la estructura del asiento, y ésta se completan con otras 13 piezas independientes que se unen entre sí con un imán de neodimio ( se utiliza en los imanes permanente de un tipo específico, de gran intensidad de campo. Son más baratos y potentes que los imanes de samario-cobalto y son comunes en productos como altavoces, auriculares, discos duros de ordenadores, sensores…. y también para decoración).
Con este componente el imán se puede montar y desmontar cuando queramos, bien utilizando las piezas para rellenar la estructura de forma que quede un cubo perfecto que nos serviría como puff, o para utilizarlos como cojines de nuestro sillón. Sus medidas totales, cuando está montado, son de 1000 x 1000 x 800 mm.
Me encanta el color azul, en todas sus tonalidades y el algo que se nota a mi alrededor porque muchos de mis objetos son de ese color. Por eso cuando veo objetos como éste que además son muebles con historia, con vida se me enciende la bombilla y pienso en hacer uno similar.
Se trata de un aparador clásico, que era de color blanco, aunque por la imagen parece que ese tampoco era su color original sino que fue pintado en su día. Ahora, una vez más, ha sido sometido a un cambio de look y pintado en color azul celeste con los pomos en blanco o en madera clara, no lo apreciamos muy bien. El detalle del tablero me ha encantado porque se trata de calendarios antiguos que han sido pegados y seguramente lacados, un guiño al paso del tiempo que ha pasado por él, o así al menos lo interpreto yo.
El estilista Miguel Vieira lanzo una línea de mobiliario asentado en una filosofía contemporánea y con un diseño irreverente y sofisticado
Del mundo de la moda al de diseño de interiores un verdadero salto en la carrera del portugués Miguel Vieira cuyo estilo marca un antes y un después en la concepción estética de las piezas.